Está bien no estar bien.
Cuando era adolescente tenía constantes episodios de tristeza, no me sentía capaz de realizar actividades que normalmente hacía con facilidad, amaba pintar, cantar, hacer ejercicio y salir de paseo, pero llegaron unos meses en los que directamente no podía hacer nada, dormía muchísimo, siempre tenía sueño y solo quería dormir, todo me hacia enojar o llorar e incluso llegué a pensar e intentar morir, gracias a las palabras de mi hermano entendí que no era mi culpa todo lo que sucedía y que quizás era momento de pedir ayuda, entendí que yo no tenía control de todas las cosas que me sucedían, cuando busqué ayuda, encontré que habían muchas más opciones que solo dormir y no despertar, gracias a que encontré la ayuda ideal y logré salir adelante de estos episodios.
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